¿Polí­tica 2.0 en España? Trabajo mal hecho…

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Llevo varias semanas observando el comportamiento de los dos grandes partidos políticos españoles tanto en sus respectivas páginas web, como en las redes sociales y he llegado a la conclusión de que están llevando a cabo una labor mal hecha o por lo menos, incompleta. Lo cierto es que a primera vista, los populares llevan cierta ventaja sobre los socialistas -como en las encuestas, dirí­an algunos. Pero si nos ponemos a profundizar en el asunto llegaremos a la conclusión de que están igual de perdidos en el universo 2.0. La principal razón: Continúan con una visión y metodología 1.0. Me explico:

  • La estructura interna del partido como principal problema: Una de las principales características de la polí­tica 2.0 es la comunicación bidireccional entre los productores de contenido -en este caso los partidos polí­ticos- y los usuarios o consumidores de los mismos -en este caso los potenciales votantes o activistas. La consecuancia de esta práctica propicia una democratización entre ambos sujetos colocándolos al mismo nivel. El problema radica en que si ya en la realidad la estructura del partido está muy jerarquizada, en Internet no iba a ser de otra forma: Las páginas web, los blogs y cuentas en redes sociales de los partidos y candidatos están fuertemente controladas por equipos que continúan actuando al más puro estilo 1.0: Censuran, no escuchan y se limitan a vomitar información que puede carecer de ninguna relevancia para sus seguidores. El partido político o candidato, por lo tanto, sigue sin colocarse al mismo nivel que el usuario y limita las posibilidades de hacerse oí­r de este último.
  • El número de seguidores como parte del ego de los polí­ticos: Este es uno de los puntos clave del Social Media: La preferencia de la calidad antes de la cantidad. Un conjunto de seguidores pequeño, pero activo es mucho más eficiente que un gran grupo de admiradores, pero inactivos. La actividad de los seguidores multiplica la efectividad y potencia de la información vertida en las diferentes redes y cuanto mayor sea la calidad de esta audiencia a más cantidad de personas llegará. Se trata de una regla muy simple que no llegan a comprender la gran mayoría de los políticos españoles que continúan con su ciega y corta visión de relacionar que un admirador equivale a un voto asegurado.
  • Falta de conversión del potencial votante en activista: En el mundo de hoy no basta con informar a la población sobre tus propuestas o causas, sino que hay que convencerles de que ellos forman parte de las mismas. A este proceso se le llama conversión del potencial votante en activista y en el mismo este sujeto toma como suyas las propuestas, ideas y objetivos del partido polí­tico o candidato y actúa de forma activa para conseguir dichos fines. En España los partidos polí­ticos se limitan a informar, pero no forman activistas que respalden fervorosamente sus propuestas mediante acciones reales o virtuales. Estar presente en Internet sin realizar una llamada a la acción, además de la de que te voten, significa perder un sin fin de posibilidades. Por esperiencia se que la gente está dispuesta a colaborar por una causa ya sea de manera económica o “industrial”, como dirí­amos en Derecho mercantil y es una realidad que está allí­ y que en España los partidos polí­ticos están desaprovechando.
  • Desconocimiento absoluto de las “normas” de cada red social: Antes de comenzar con este punto, he de decir que las páginas oficiales de ambos partidos polí­ticos en Facebook (PSOE / PP) no están del todo mal. Las actualizaciones de estado y los enlaces publicados están personalizados y mantienen un estilo uniforme: El de los socialistas mucho más ideológico y el de los populares más informativo, como no. El problema que yo le veo es que no mantienen la conversación con su público objetivo: enlazan, informan, pero no se comunican con los que responden a estos mensajes. De este modo será imposible fidelizar a esta audiencia. Si no hay interactuación, no hay fidelización posible, salvo las excepciones que confirman esta regla, es decir, los “tifosi” de cada partido. Respecto a Twitter, YouTube o Flickr, tanto los partidos polí­ticos como los candidatos se limitan a, como dije antes, vomitar la información, ví­deos o fotografí­as pasando absolutamente de las “normas” o maneras de actuar características de cada red social.

Como conclusión he de decir que es una pena que los partidos polí­ticos españoles no aprovechen las herramientas que el Internet 2.0 les brinda puesto que ya se ha demostrado en diversos casos, como el de Barack Obama en Estados Unidos o el de HazteOir.org -a otra escala- en España, que pueden llegar a ser muy beneficiosas y útiles siempre y cuando se utilicen de manera adecuada. ¿La solución? Reflexionar sobre los aspectos a pulir e invertir más tiempo y dinero en este ámbito.

Alguno dirá que siempre planteo problemas, pero nunca aporto todas las soluciones en esta bitácora. De ser así­, me quedarí­a sin trabajo como consultor.


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