Nunca es demasiado tarde como para desear un feliz año a todos los que seguís ésta bitácora. últimamente no me ha faltado trabajo y he tenido que ir en ocasiones al 200% para cumplir con los plazos pactados con mis clientes: Una razón de peso que justifica el que no haya tenido mucho tiempo para escribir por estos lares. Gracias a Dios todo ha salido muy bien y me aventuro nuevamente en época de exámenes sin que ”por el momento” me haya “pillado el toro”.
Como algunos sabéis, el pasado domingo aparecí en la revista época hablando sobre la denominada “Generación Ni-Ni” tratando de desmentir que los jóvenes españoles seamos ”por lo general” unos vagos redomados. Si no pudiste hacerte con un ejemplar, no te preocupes, puedes descargarte el artículo completo pinchando aquí o también puedes disfrutarlo a continuación:
La función principal de un diputado es la de representar al pueblo y en la actualidad no hay mejor manera de conocer las demandas del mismo que escuchar lo que la gente conversa por Internet y sobre todo en las redes sociales. De este modo, dentro del Parlamento están apareciendo los primeros “Diputados 2.0″ y al parecer están creando tendencia. El reportaje del programa “En Pleno madrid” de Telemadrid recoge las declaraciones de José Cespeda (PSOE), Cristina Cifuentes (PP) y Reyes Montiel (IU) y analiza el uso que hacen los parlamentarios de las redes sociales en Internet. Pese a que sea un vídeo con más de un año de vida, me ha parecido interesante compartirlo con vosotros. Espero que os guste.
Hoy ha sido un día de clase del todo agotador y cada día que pasa me indigna más el método educativo que se imparte en las universidades españolas, por lo menos en carreras como las que estoy cursando, esto es, derecho y ciencias políticas de la administración.
Todo lo que he aprendido durante los cinco años que llevo siendo universitario, y especialmente en la carrera de ciencias políticas, son teorías de famosos politólogos que tratan de explicar la realidad mediante afirmaciones que puedan servir de imperativo categórico, es decir, que se puedan aplicar a una generalidad de casos. Muchas de ellas son insuficientes y carecen de sentido en el mundo actual, pero aun así las seguimos estudiando.
Alguno dirá, ¿Y qué tiene esto de malo? Pues que estoy viendo que en apenas seis meses habré acabando mi vida universitaria y que tras miles y miles de atormentantes pilas de folios de lectura -sin exagerar- no habremos podido conseguir ver cómo las famosas teorías doctrinales y las “benditas” clasificaciones de los pedantes y pomposos politólogos pueden tener algún tipo de función o practicidad en la vida real. Ninguna. Leer el artículo completo »